domingo, 25 de noviembre de 2007

EL NIETO. NOVIEMBRE DE 2007

Se que tener abuelas es un regalo de la Providencia y para mí, como nieto, ha sido las dos muy importantes, tanto por haber sentido su amor como porque han contribuido a hacerme sentir y comprender el vínculo que me une con el pasado de la familia.

Sin embargo, mis dos abuelos murieron años antes de mi nacimiento y aunque puedo comprender la importancia del abuelo para los nietos viendo la experiencia vital de mi familia, no tengo la vivencia que supone haberlos conocido.

Ahora, todo llega, estamos esperando que, dentro de unos meses, creo que al final de Junio, llegue el nieto o la nieta. La verdad es que no me importa si es un niño o una niña, por una parte me encantaría que fuera niño, por otra me gustaría que fuera una niña.

Desde que me dieron la noticia hace algunas semanas, me sorprendo una y otra vez, pensando en el niño, en su carácter, en sus sentimientos, en el entorno en el que va a vivir y en las gracias que hay que dar a Dios por tener la extraña fortuna de tener la vida.

Y curiosamente, pienso en los abuelos Luis y Mario, más veces en estos días que, probablemente en casi todos los años de mi propia vida.

Por otro lado, creo que no pasan muchas horas sin que piense en los padres de niño, sin que disfrute viendo a mi mujer hacer ya, a marchas forzadas, jerséis y patucos, pasar horas hablando de toquillas, faldones y cunitas.

Tendremos un nieto en casa, y me recuerdo a mí mismo la frase de mi madre, tu hijo no es tuyo, hijo, es suyo. Y luego pienso en la forma que puedo contribuir para que sea siempre, y cada vez más, un razonable “él mismo”.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio