PALABRAS PARA LA BODA DE CRISTINA. 6 de agosto de 2005
Queridos Cristina y Marcos, Blas y Merche, Cristina. Familia y amigos todos
Cristina, desde mi amor de padre, con emoción profunda, en el día de tu boda, estas palabras son para decirte, una vez más, que te quiero, que te queremos todos, y que desde ahora, con Marcos, te deseamos, os deseamos, vidas largas, y llenas de incesante amor.
Cristina, eres una mujer buena, alegre, generosa, de palabra fácil, exuberante, inocente, tremenda y llena de vida.
Desde niña, con tu presencia, has llenado todos los espacios. Con tu vitalidad, con tu cariño y con tu ilusión, siempre, en lo sencillo y en lo difícil, nos has desbordado
Te veo, aún ahora, tan pequeña, camino de Bilbao. Te veo en las playas de Cantabria y de Levante, en casa de los abuelos, en todas partes, siempre exuberante.
Y en el instituto, inquieta, ocurrente, tan vital y tan divertida, sobre todo, con los niños que te adoran porque tienes un corazón enorme..
Y en la carrera, y luego trabajando, siempre ayudando a los demás a estar mejor y ser mejores, creciendo en la vida, dando siempre.
Marcos, sereno, tranquilo por fuera, firme, atento y prudente, tres de mayo. En Marcos, ha descubierto Cristina una nueva y deliciosa calma.
Y Marcos ha encontrado en Cristina una extraña y apasionada dimensión, una explosión vital y tremenda, que da nueva luz a sus modos de ver y de sentir.
El amor que hoy os ha unido, Cristina y Marcos, Marcos y Cristina, es grande, tan grande que queréis vivir los dos juntos para toda la vida. Y lo festejáis mucho para celebrarlo y hacérnoslo saber a nosotros y al mundo entero, esto es muy bueno, el amor debe gritarse porque es el bien más hermoso y el vuestro es enorme y exultante
Ahora, desde mi alma de padre, os deseo que, con la ayuda de Dios, el gran amor que ya tenéis, sea cada día y cada año, más y más fuerte, más y más profundo, más y más amor.
Por todo ello, levanto mi copa para brindar por vosotros.
Torrelodones, a 6 de Agosto de 2005,
Cristina, desde mi amor de padre, con emoción profunda, en el día de tu boda, estas palabras son para decirte, una vez más, que te quiero, que te queremos todos, y que desde ahora, con Marcos, te deseamos, os deseamos, vidas largas, y llenas de incesante amor.
Cristina, eres una mujer buena, alegre, generosa, de palabra fácil, exuberante, inocente, tremenda y llena de vida.
Desde niña, con tu presencia, has llenado todos los espacios. Con tu vitalidad, con tu cariño y con tu ilusión, siempre, en lo sencillo y en lo difícil, nos has desbordado
Te veo, aún ahora, tan pequeña, camino de Bilbao. Te veo en las playas de Cantabria y de Levante, en casa de los abuelos, en todas partes, siempre exuberante.
Y en el instituto, inquieta, ocurrente, tan vital y tan divertida, sobre todo, con los niños que te adoran porque tienes un corazón enorme..
Y en la carrera, y luego trabajando, siempre ayudando a los demás a estar mejor y ser mejores, creciendo en la vida, dando siempre.
Marcos, sereno, tranquilo por fuera, firme, atento y prudente, tres de mayo. En Marcos, ha descubierto Cristina una nueva y deliciosa calma.
Y Marcos ha encontrado en Cristina una extraña y apasionada dimensión, una explosión vital y tremenda, que da nueva luz a sus modos de ver y de sentir.
El amor que hoy os ha unido, Cristina y Marcos, Marcos y Cristina, es grande, tan grande que queréis vivir los dos juntos para toda la vida. Y lo festejáis mucho para celebrarlo y hacérnoslo saber a nosotros y al mundo entero, esto es muy bueno, el amor debe gritarse porque es el bien más hermoso y el vuestro es enorme y exultante
Ahora, desde mi alma de padre, os deseo que, con la ayuda de Dios, el gran amor que ya tenéis, sea cada día y cada año, más y más fuerte, más y más profundo, más y más amor.
Por todo ello, levanto mi copa para brindar por vosotros.
Torrelodones, a 6 de Agosto de 2005,
José Luis Mingo Zapatero

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio